Preguntas y respuestas con Muna Abdelfattah

Muna Abdelfattah
La investigadora y escritora sudanesa Muna Abdelfattah

Los principales medios de comunicación a menudo tergiversan las complicadas y dinámicas realidades de la religión en Oriente Medio. Una cobertura integral y exhaustiva requiere un servicio a largo plazo e integrado. Ese es precisamente el tipo de trabajo que Muna Abdelfattah lleva haciendo casi 15 años. A pesar de la constante amenaza de silenciamiento por parte de quienes se oponen a la libertad periodística, sigue aportándonos su inestimable perspectiva como redactora en Alaraby Aljadeed periódico en Londres y en La Meca periódico en Arabia Saudí, y como investigador en ciencias políticas en la Universidad de Jartum (Sudán).

Muna Abdelfattah ha sido galardonada con el Fénix de Oro Internacional para mujeres distinguidas en 2014, y con el premio ICFJ Anywhere por su reportaje sobre el acoso sexual en los lugares de trabajo en los países árabes en 2010.

Q:

Para empezar, ¿dónde reside y cuál es su principal objetivo como periodista religioso?

A:

Soy un periodista sudanés que vive en Arabia Saudí y me dedico principalmente al Islam político, una labor que se hizo muy difícil en mi país tras el movimiento islámico sudanés de 1989 y el golpe militar.

La opresión religiosa y el racismo sufridos por los sudaneses del Sur que viven en Sudán del Norte llevaron a optar por la secesión del Sur en 2011. La junta militar impuso por la fuerza sus ideas políticas fundamentales a toda la nación mediante una dictadura nominalmente teocrática. Marginaron a sus oponentes políticos declarándolos enemigos del Islam. La población no tardó en reconocer su manipulación del islam como herramienta para ganar influencia y perseguir sus objetivos particulares de poder y riqueza, rasgos distintivos generales de la corrupción.

Es evidente que la guerra y sus complicadas secuelas no pueden cubrirse sin abordar puntos de vista tanto políticos como religiosos, lo que provocó la persecución y tortura de los periodistas sudaneses lo suficientemente valientes como para hacerlo. Yo lo viví en carne propia, pues me dispararon durante una manifestación contra el gobierno en la que participé.

Ahora, que vivo en Arabia Saudí, me centro en los atentados perpetrados por el ISIS contra mezquitas chiíes en Arabia Saudí. Me interesa sobre todo analizar las cuestiones religiosas relacionadas tanto de Arabia Saudí como de Sudán.

Q:

¿Cuáles son los temas religiosos más destacados de su región?

A:

El extremismo religioso es la cuestión más destacada y complicada a la que se enfrenta actualmente Oriente Próximo, ya que el ISIS se está extendiendo rápidamente por muchos países, especialmente Irak y Siria. Se trata de una vieja lucha que se manifiesta constantemente en nuevas formas de conflicto entre todas las facciones políticas de la zona: suníes, chiíes y Baaz, naserristas, comunistas y otros grupos ideológicos.

El planteamiento del ISIS es muy sencillo: matar o conquistar a todo grupo que no comparta sus creencias.

Durante décadas se ha reclamado la formación de un Estado nacional que pudiera proteger contra esa peligrosa ideología. Desgraciadamente, el diálogo quedó confinado a pequeños círculos de élites educadas que eran conscientes de la peligrosa situación. Esas élites viven en altas torres, dejando que la mayoría del pueblo sufra la crisis de la región.

Los extremistas religiosos se dirigen estratégicamente a personas alejadas de los medios de comunicación y de las fuentes de pensamiento crítico, llenando sus corazones y mentes de odio y rabia. Las poblaciones especialmente vulnerables son los jóvenes, los pobres y los desempleados.

Q:

¿Cómo empezó a interesarse por la religión?

A:

Me interesé por cubrir temas religiosos porque creo que las religiones en general abogan por la paz entre las sociedades, lo que contradice directamente a los extremistas religiosos que afirman actuar en nombre de su sistema de creencias. He participado en varios cursos de formación sobre cobertura de temas religiosos internacionales organizados por el Centro Internacional de Periodistas

Q:

¿Cuáles cree que son los principales cambios que deben producirse en la cobertura religiosa para que la sociedad comprenda mejor el papel de la religión en sus vidas?

A:

Reconocer los derechos de los demás significa respetar sus puntos de vista, especialmente cuando difieren de los nuestros. El desacuerdo es natural y refleja la diversidad de modelos de vida y moralidad que existen en el planeta.

Debería fomentarse y facilitarse el diálogo entre personas de ideologías diferentes. Una mayor comprensión mutua acortaría distancias para la gente corriente, que es la que más probabilidades tiene de verse atrapada en la refriega cuando surgen diferencias políticas.

Q:

¿A qué retos se ha enfrentado como periodista religioso?

A:

Como mujer periodista que cubre temas religiosos, me enfrento a muchos retos, cada uno de ellos un obstáculo en el camino de la búsqueda de la verdad.

La sociedad árabe conservadora no sólo restringe mis movimientos, sino que también limita enormemente mi capacidad para hablar con los líderes de las comunidades religiosas, ya que son hombres.

Aunque en Sudán me enfrento a menos limitaciones por razones de género, la censura periodística generalizada allí hace aún más difícil escribir un artículo sin enfrentarse a las autoridades. No obstante, debo seguir haciendo mi trabajo.

Q:

¿Qué podría hacer la IARJ para apoyarle en su trabajo?

A:

Soy miembro de la IARJ desde 2012 y me gustaría seguir participando en actividades, conferencias y seminarios internacionales para intercambiar experiencias y opiniones. Esa participación me ayudará a hacer bien mi trabajo como periodista que trabaja en la inflamable y complicada región de Oriente Medio.

Q:

¿Qué consejo daría a los periodistas interesados en cubrir temas religiosos?

A:

Mi consejo para los periodistas interesados en la religión es que sean a la vez pacientes y resistentes, y que participen en tantos cursos de formación como sea posible para desarrollar las herramientas periodísticas necesarias. Y lo que es más importante, tener un conocimiento refinado del campo y respeto por todas las religiones y puntos de vista.